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Bolsita, la Bailarina del Viento

  • Writer: Kik Garzia
    Kik Garzia
  • 17 hours ago
  • 2 min read

Había una vez una pequeña bolsa de plástico llamada Bolsita. Era ligera, casi sin peso, suave y flexible. Muchos pensaban que era solo una bolsa olvidada… pero ella sabía un secreto: había nacido para bailar.


Un día, una ráfaga de viento la levantó del suelo y, sin avisar, comenzó su primera coreografía.

—¡Estoy volando! —rió Bolsita mientras giraba sobre sí misma.


El viento fue su mejor amigo. El viento no se ve, pero es aire en movimiento. A veces sopla suave, como un susurro que empuja hojas; otras veces corre rápido, como un corredor invisible que todo lo mueve. Cuando el aire caliente sube y el aire frío baja, se forman corrientes que viajan por calles y montañas.


Bolsita aprendió a sentir esas corrientes. Sabía que cuando el viento chocaba contra un edificio, se formaban remolinos que la hacían girar en espirales perfectas. Sabía que en las esquinas estrechas el aire se aceleraba, como si alguien soplara por una flauta, y entonces… ¡zas! se elevaba alto, muy alto.


No tenía alas, pero su ligereza era suficiente. El viento la sostenía como si fuera una bailarina en brazos de su pareja.


Bolsita recorrió ciudades enteras. Estuvo en playas donde el viento marino olía a sal. En desiertos donde el aire caliente la hacía subir con fuerza.En montañas donde el viento frío la hacía temblar… pero también brillar bajo el sol.


A veces se ensuciaba con polvo y barro. Pero luego llegaba la lluvia, y las gotas la limpiaban suavemente. La lluvia también es parte del ciclo del viento, porque cuando el sol calienta el agua, el vapor sube al cielo y luego vuelve en forma de nubes y lluvia.

—Nada dura para siempre —pensaba Bolsita—. Ni la suciedad, ni la tormenta.


Cuando el viento soplaba fuerte, especialmente en los rincones donde los edificios formaban túneles de aire, Bolsita comenzaba su espectáculo. Giraba, se doblaba, se extendía como una falda transparente. A veces hacía piruetas complicadas. Otras veces solo flotaba suavemente, sencilla y tranquila.

 

Los niños la miraban desde abajo:

—¡Mira, parece una bailarina!

Y ella sonreía en silencio.


Porque había entendido algo muy importante: No podía controlar el viento. Pero sí podía decidir cómo moverse con él.


Un día, el viento la llevó a un parque donde unos niños limpiaban el lugar para cuidar la naturaleza. Uno de ellos la tomó con cariño.

—No queremos que vueles y contamines —dijo suavemente.

En vez de sentirse triste, Bolsita sintió paz. La transformaron en parte de un proyecto artístico hecho con materiales reciclados. La convirtieron en una hermosa escultura móvil que giraba con el viento, colgada de un árbol.


Y allí siguió bailando… pero ahora ayudando a enseñar a todos sobre el cuidado del planeta. Bolsita era más feliz que nunca.Seguía danzando con el viento, pero ahora su baile tenía un propósito.


Moraleja:

"La vida es como el viento: no siempre podemos cambiar su dirección, pero sí podemos decidir cómo movernos con él. La libertad está en fluir, en adaptarnos y en transformar cada experiencia —buena o difícil— en una oportunidad para brillar. No es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con ello, lo que nos convierte en verdaderos bailarines de la vida."

 
 
 

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Kik Garzia
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Amo el Sushi y el Café ,
Crear cosas, Tocar Guitarra, Coleccionar Piedritas, El color Negro Y el Dorado  

© 2035 por Kik Garzia

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